El repollo es una de esas verduras sencillas que encontramos fácilmente en el mercado y que puede utilizarse en muchísimas recetas. Se puede preparar en ensaladas, sopas, guisos, salteados o incluso como acompañamiento de diferentes platos.
Además de ser económico y versátil, el repollo aporta fibra, vitamina C, vitamina K y diferentes compuestos vegetales. Por eso, puede ser una excelente opción dentro de una alimentación variada y equilibrada.
La fibra que contiene contribuye al funcionamiento normal del sistema digestivo y también ayuda a aumentar la sensación de saciedad. Sin embargo, aunque muchas personas pueden consumir repollo sin ningún problema, otras pueden notar ciertas molestias.
Por ejemplo, algunas personas con un sistema digestivo sensible pueden experimentar gases, hinchazón o sensación de pesadez, especialmente después de comer grandes cantidades de repollo crudo. En estos casos, cocinarlo bien y comenzar con porciones pequeñas puede hacer que resulte más fácil de digerir.
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