La mala circulación sanguínea se produce cuando el flujo sanguíneo a ciertas partes del cuerpo está restringido. Esto suele deberse a afecciones subyacentes como la enfermedad arterial periférica (EAP), la diabetes, la obesidad o las enfermedades cardíacas. A continuación, se presentan algunos signos y síntomas comunes de la mala circulación:
1. Manos y pies fríos.
Un signo clásico de que la sangre no llega de manera eficiente a las extremidades.
2. Entumecimiento u hormigueo,
a menudo en los dedos de las manos, los pies o las extremidades, debido a que los nervios no reciben suficiente oxígeno y nutrientes.
3. Hinchazón de la parte inferior de las piernas.
La mala circulación puede provocar retención de líquidos, especialmente en las piernas, los tobillos o los pies.
Continúa en la página siguiente:
