Un minuto de diferencia puede cambiarlo todo. De una yema líquida a una yema cremosa, o a un huevo duro.
4-5 minutos:
La clara aún está muy líquida y la yema casi líquida.
6-7 minutos:
La clara está firme, pero la yema aún está deliciosamente líquida, incluso cremosa. Perfecta sobre tostadas o con ramen.
continúa en la página siguiente
